Una de nuestras alucinaciones permanentes es la convicción que del mundo que vemos es el mundo real. Según estudios neurocientíficos, descartamos la mayor parte de los estímulos sensoriales que recibimos, utilizamos tan solo una pequeña parte de la información de la que disponemos y nuestras mentes se encargan de recrear el resto. En otras palabras: lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que pensamos que vemos. Y además, lo que pensamos es lo que vemos.
Investigadores sobre el tema mostraron a una serie de individuos el video de un partido de tenis y les pidieron que contaran cuantas veces lanzaban la bola los jugadores que llevaban puesta una camiseta blanca. Embebidos como estaban en la contabilización de los golpes, la mayoria no se dio cuenta de que un enorme gorila negro se paseaba al fondo de la imagen y se paraba en medio a golpearse el pecho..